Consejitos

COMO SUPERAR LA ANGUSTIA O EL MIEDO A SEPARARSE DE LOS PADRES

Posted on Actualizado enn

Se que puede resultar pesado y reiterativo, pero algo fundamental, como siempre les digo, es mantener la calma. Para ello, es importante que ustedes sepan que la angustia de separación, es decir, la reacción de miedo de los niños cuando se separan de sus cuidadores (madre o padre), de sus vínculos de apego, es una reacción NORMAL, en todos los niños de todas las culturas del mundo. Sabemos que la edad media en la que es mas frecuente es sobre los dos años, y se expresa con el típico aferramiento a estas figuras de apego cuando el niño entiende que van a tomar distancia. Algunas investigaciones sugieren que podría ser positivo ir adaptando al niño poco a poco a una situación donde vaya a ser privado de estos vínculos de apego, para que pueda ir acostumbrándose y por tanto, pueda ir conociendo a sus cuidadores y a la nueva situación relacional.
Tengamos en cuenta que el niño explora el mundo tomando como base segura a sus vínculos de apego, y que por ejemplo, los niños que se exponen a situaciones o personas desconocidas manifiestan menos reacciones de miedo cuando se encuentran cerca de sus figuras de apego.
Es importante por tanto, ser conscientes de que fundamentalmente se trata de una reacción de temor normal y que lo que se haga tiene que ser guiado por esta idea. Hay que ser firmes en la toma de decisiones, sin dramatismos, y mucho menos hacia o que pueda ver el niño. En todo momento tiene que adoptarse una postura de seguridad y firmeza que denote claramente que nuestro hijo/a queda en buenas manos y en un ambiente seguro. Tenga en cuenta que los niños a estas edades son capaces de captar perfectamente sutiles cambios emocionales en sus figuras de apego, por lo que aunque trasmitamos mensajes de tranquilidad a nivel verbal, si no lo apoyamos con una expresión emocional coherente, la situación empeorará. Un ejemplo perfecto de lo que NO debe hacerse para empeorar las cosas, es la situación típica del padre o madre que ante la reacción de su hijo/a en el momento de dejarlo en el colegio por primera vez, se quedan para asegurarse de que a su retoño no le pasa nada. Si el niño ve esta actitud de sus padres, tenemos asegurada una complicada entrada diaria al colegio por unos meses.
Por tanto, si se adoptan las recomendaciones mínimas que mencioné antes, en siguientes ocasiones las separaciones no supondrán ningún problema para ninguna de las partes.

Anuncios

EL LLANTO. SUS TIPOS Y UTILIDAD

Posted on Actualizado enn

Efectivamente, el llanto de los bebés tiene una función comunicativa, que aunque básica, es importante tener en cuenta, y puede lograr que en ocasiones, desaparezca la sensación de agobio y descontrol que sufren algunos padres y madres.
El llanto confirma que el bebé está sano y en ocasiones y dependiendo de como se dé, puede ser una pista para el pediatra, de que algo anda mal.
El llanto normal del bebé podría dividirse en tres tipos:
1)El llanto básico. Tiene un ritmo, un patrón, al que se sigue un breve silencio, seguido por una inspiración que produce en ocasiones una especie de silbido que puede tener un tono mas alto que el propio llanto. Después otro pequeño descanso, antes de aparecer otra vez el llanto. Se cree que este llanto es indicador de que el bebé tiene hambre.
2)El llanto de enfado. Si, los bebés se enfadan, por cosas distintas de los niños mas mayores o de los adultos: porque tienen calor, están cansados de la postura, les aprieta la camiseta….Es una variación del llanto básico pero mas explosivo por la mayor salida de aire por la garganta.
3)El llanto de dolor. Consiste en un llanto inicial largo y muy sonoro sin gemidos previos, seguido por un periodo donde se puede observar que el bebé se ha quedado sin aire, y que lo recoge para seguir llorando.
Aunque los expertos no se ponen de acuerdo sobre que hacer cuando el bebé está llorando, es decir, si responder rápidamente o no, en mi opinión es importante hacerlo cuanto antes, especialmente durante el primer año de vida, o al menos no hacerlo demasiado tarde. Creo que es importante para que el bebé desarrolle un apego sano y seguro, cuestión de vital importancia para su adecuado desarrollo. Según vaya creciendo se entrará en la lucha, como cualquier mamífero, de irse separando de esos vínculos de apego, para ganar en autonomía e independencia. Pero esa ya es otra historia.

¿COMO PUEDO AYUDAR A MI HIJO/A A CONTROLARSE?

Posted on Actualizado enn

Simplificando mucho la cuestión, y asumiendo que si usted lee estas líneas es de esos padres/madres que tiene la intención, el tiempo y la necesidad de ayudar a su hijo/a, voy a dividir a padres y madres en dos grandes grupos:
1)los que aceptan las emociones de sus hijos
2)los que las rechazan
Si usted pertenece al segundo grupo, aún está a tiempo de corregir el error. Si rechazamos una emoción de nuestro hijo/a no conseguiremos mas que separarnos de él, y que como mucho acabe por no reconocer esa emoción rechazada cuando se presente (y se presentará, no le quepa duda).
Modos de rechazar una emoción es decirle al niño/a “no te puedes sentir así” o “eres malo porque estás enfadado” o “no deberías sentirte de esa forma, porque mamá y papá “esto y lo otro””.
Aceptar una emoción es admitirla, y como mucho aplicar consecuencias a los actos que se deriven de ella. Si el niño está enfadado pero obedece, no tiene porque haber castigo (consecuencia). Se puede incluso explicitar claramente que es admisible y comprensible el enfado, y que enfadado también se pueden hacer las cosas o respetar a los demás.
El punto de admitir es clave, puesto que ayuda a que el niño también admita y reconozca sus propias emociones. De aquí a el control de los actos que se derivan de ellas, va un paso.
Las emociones se pueden reconocer y gestionar, nunca controlar.
El ayudar al niño a que pase del “estoy nervioso” a el mucho mas útil “tengo miedo” o “me da rabia” es un primer paso a la hora de poder reconocer sus propias emociones, y por tanto a la hora de gestionarlas.
Algunas investigaciones han descubierto que los padres que ayudan a gestionar mejor las emociones, suelen rechazar menos a sus hijos, utilizan más la ayuda y los elogios y son mas cuidadosos que los padres que rechazan las emociones, que ven que su papel es negar, ignorar o cambiar las emociones negativas (Gottman y DeClaire, 1997).
Por supuesto, e independientemente de lo dicho, es importante tener en cuenta que es fundamental que el niño también perciba la necesidad de controlarse, y en esto juegan un papel decisivo las consecuencias que percibe de no hacerlo. Y en esto por supuesto, ustedes los padres y madres juegan un papel decisivo.

¿QUE DEBO HACER SI SOSPECHO QUE MI HIJO/A ESTÁ SUFRIENDO ABUSOS SEXUALES?

Posted on Actualizado enn

Como siempre les recomiendo, pero especialmente en este caso, es muy importante mantener la calma y que el niño o la niña lo perciban, ya que de lo contrario nuestra reacción puede convertir un posible problema en uno serio y real.
Tenga en cuenta que para que sea un abuso, la persona abusadora debe de poder serlo, es decir, debe de tener una posición de fuerza y de superioridad sobre el niño. Esto quiere decir que de darse conductas o juegos de tipo sexual entre iguales, se trataría solo de eso, un juego, que si a usted como padre o madre no le apetece o le gusta que su hijo/a tenga, simplemente hable con el niño de forma abierta y sincera, e intente que no se quede a solas con el/los/las compañeros de juegos.
En caso de tratarse de una persona de mayor edad y que tenga esa superioridad, debe de impedir que el niño siga quedándose con él/ella a solas, hasta poder consultar con un profesional, cosa que desde aquí les recomiendo que hagan ante la duda.
El signo mas evidente de que un niño puede estar sufriendo abusos es la sexualización de los juegos y de las conductas. El menor en sus juegos hace y/o dice cosas que indican que posee una conocimiento de la sexualidad que solo puede provenir de la experiencia y que no es esperable para su edad. Si además los parámetros de alimentación y de sueño se ven alterados, el estado de ánimo también (mas nervioso y/o mas triste), y el rendimiento escolar cae en picado, es mas que probable que el abuso se esté dando, y será tanto o mas grave cuanto mas alterados estén estos indicadores.
Por otra parte, tenga en cuenta que desgraciadamente, los abusos suelen provenir del entorno inmediato de la víctima, es decir, familiares o personas que tienen fácil acceso al menor, por pertenecer al entorno familiar.
Ocurra lo que ocurra, en cualquier caso, la idea a seguir es no perjudicar al niño/a y para ello es importante recordar que hacer justicia debería de ser algo secundario que no puede estar por encima del bienestar de la víctima. Quiero decir con esto que deberemos de valorar con mucho cuidado y sutilidad nuestras acciones, y que la discreción debe de ser prioritaria. Mantener la calma en todo momento, ofrecer protección incondicional al menor, y sobre todo saber escuchar y contenerle para que pueda expresar su sufrimiento.
Normalmente los niños son conscientes, porque de forma interesada el abusador también se lo ha hecho saber, de los problemas que se generarán si cuenta los hechos, por lo que suele llevar su tiempo el que lo hagan. Cuanto menos dramatismo perciban en nosotros ante determinadas cuestiones, y mas confianza y seguridad les ofrezcamos, menor será el tiempo que lleven el problema a escondidas.
Ante cualquier duda, repito, acudan al profesional de la psicología que les orientará en los pasos a seguir.

LA FALTA DE MOTIVACIÓN. ¿PUEDO HACER ALGO PARA QUE MI HIJO TENGA INTERÉS EN ALGO?.

Posted on Actualizado enn

Es una preocupación frecuente en muchos padres, el que los niños y/o adolescentes no muestren interés hacia nada. Esto solo es en apariencia, puesto no existe un ser humano sobre la tierra que no tenga interés como mínimo en preservar su integridad física. Seguramente lo que ocurre es que a nuestro hijo/a le interesan cuestiones que a nosotros no nos parecen relevantes, o directamente nos parecen absurdas. Con seguridad, lo que hay detrás de las quejas de los padres referidas a las motivaciones de sus hijos, es mas específicamente el tema del colegio y de la marcha académica.
Pregúntese que consecuencias tiene para su hijo el abandonar las tareas del colegio. Pregúntese si su hijo/a se puede permitir el estar pendiente de esas cuestiones que a usted le parecen poco relevantes, pero por el tiempo que le dedica su hijo/a, es evidente, que no lo son para el/ella. Aquí no vale decir que no se lo puede permitir porque le suspenderán, eso le preocupa a ustedes no a él. Uno se lo puede permitir si las consecuencias de lo que hace no interfiere en la vida que uno lleva. Si su hijo no trabaja, pero sigue teniendo todo lo que quiere, y además no recibe ningún castigo por ello, tenga por seguro que se lo puede permitir.
La motivación, el estar motivado hacia cualquier actividad, meta o tema, tiene que ver con las consecuencias ya sean positivas o negativas. Si no hay consecuencias, no hay motivación, y si no hay motivación, no hay interés con lo que tampoco puede haber un buen rendimiento escolar.

Si no hay reglas explícitas, no hay una coherencia educativa y un acuerdo entre los padres, si no se permite que el niño/a sufra las consecuencias tanto positivas como negativas de sus propios actos, no será extraño que aparezca un absoluto desdén hacia cualquier actividad que requiera un mínimo de esfuerzo. Si además, hemos estado tan preocupados por los estudios de nuestro hijo/a, que no hemos dejado que se preocupe él o ella, es seguro que tarde o temprano el problema aparezca.
Analicen como padres, antes de hacer nada, si se ven reflejados en estas breves líneas, y si la respuesta es positiva lo que les va a tocar es cambiar ustedes primero.

NIÑOS Y MEDICACIÓN

Posted on Actualizado enn

Ante cualquier problema en relación con los niños, es lógico que los padres consulten en primer lugar con su pediatra. Es fundamental, bajo mi punto de vista, que cuando el médico realice determinadas prescripciones (especialmente las relacionadas con diagnósticos que tengan que ver con la salud mental), los padres se preocupen de obtener segundas, terceras, y si me apuran, hasta cuartas opiniones. A veces, al pediatra, al igual que a cualquier profesional, puede costarle reconocer su desconocimiento sobre determinadas áreas, y puede tender a tratar de solucionar un problema que ni siquiera está demostrado que exista, mas allá de la inquietud o incomodidad de unos padres o de unos profesores.
Dado que el profesional que escribe estas líneas, cada vez encuentra mayor número de menores medicados con psicofármacos, les recordaría que la responsabilidad última de que el niño se medique o no es de ustedes los padres. Yo desde aquí, les pido encarecidamente la búsqueda de otras alternativas, especialmente en lo referente a la Hiperactividad, los trastornos del sueño, o del apetito, la atención, y la concentración.

En EEUU ya se están medicando a algunos niños desde que tienen un año, basándose en la existencia de un supuesto trastorno bipolar infantil.
Les recuerdo que las medicaciones psiquiátricas no son inocuas, acortan la vida y tienen efectos secundarios, además de generar una potencial y dañina identidad de “enfermo” en el niño. Como en todo, hay excepciones, pero suelen ser precisamente algo excepcional, anecdótico. En la mayor parte de los casos, el niño es un reflejo de su contexto, y lo que hace o lo que le pasa no es sino el resultado de una perfecta adaptación a lo que hay en su entorno, ya sea un entorno inconsistente y poco coherente, o demasiado controlado y estructurado.
Pregunten, averigüen, y luego tomen una decisión.
Como siempre, les recuerdo que lo que digo no es sino mi opinión profesional, que es lo máximo que como persona puedo ofrecerles.

EL MIEDO

Posted on Actualizado enn

Muchas, muchísimas veces, el miedo provoca el que los padres no hagamos lo que es obvio que tenemos que hacer. El miedo a dañar a lo que mas queremos, el miedo a que sufran nuestros hijos. El miedo nos impide ver que son personas y precisamente por eso, buscan su propio bien, su propio interés, con la información de que disponen, sin entender que ganando algunas batallas acaban perdiendo la guerra, sin entender que ganar en algunas ocasiones, en realidad es perder.
El miedo de los padres, hace que las decisiones que se tienen que tomar en ocasiones se tomen a medias, con lo cual, a nivel educativo, ya no son efectivas.
Sobre el miedo y las decisiones, me acuerdo de una anécdota muy ilustrativa que le ocurrió a un médico hace unos setenta años, en la Isla de La Palma, y que me contó mi abuela. Este médico, por aquel entonces joven, trabajaba en un pueblo de la isla, y tuvo que asistir a una parturienta, requerido por la partera del pueblo. La placenta no había salido del útero de la mujer y la partera no sabía como solucionar el problema. El médico acudió sabiendo que había que quitarla de ahí, o la mujer moriría pasado no mucho tiempo. Pensó en que lo adecuado era tirar con fuerza del cordón umbilical. Y aquí apareció el miedo y la duda: “¿y si le desprendo algo y provoco una hemorragia?¿y si se suelta el cordón y se queda dentro la placenta?, y si…..”. El caso es que ante tantas dudas, decide avisar a otro médico de un pueblo cercano, que contaba con mas años y experiencia que él. El otro médico accede a ayudar y recorre a lomos de un burro el camino entre los dos pueblos. Cuando llega, sin pensarlo demasiado, coge el cordón umbilical, le da una vuelta alrededor de la mano, y da un fuerte tirón que hace salir a la placenta. El otro médico se alegra y le dice “bueno, eso es lo que yo pensé hacer, pero me dio miedo de que muriera la paciente por….”. “Si, ya”, interrumpe el médico mas experimentado “y en lo que estás sin hacer nada, la paciente se muere igualmente. Mire, usted es el médico, así que tiene toda la información para tomar la mejor decisión. Una vez crea que sabe lo que hay que hacer, hágalo con toda su energía y determinación, o igualmente su paciente sufrirá las consecuencias de su no hacer“.
Les dejo con una viñeta que conseguí en el blog de Juan e Idoya, que pueden visitar, pinchando en psicología, psicoterapia y…otras locuras. Es muy ilustrativa sobre el problema que supone ser padres.