Problemas alimentarios

CONFIRMADO: HAY QUE DEJAR QUE EL NIÑO DECIDA CUANTO COMER

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En anteriores entradas señalábamos la necesidad de que el niño, por pequeño que sea, y habiendo descartado cualquier tipo de problema físico, decidiera la cantidad de comida que deseaba comer. Esto nos parecía importante porque bajo nuestra opinión, de esta forma se conseguía que el niño aprendiera a fiarse de sus propias sensaciones y por tanto a regular la ingesta y tener un peso correcto.
Pues bien, una reciente investigación, publicada en el ‘Journal of Nutrition Education and Behavior’, lo ha venido a confirmar. Los resultados indican que “la sensibilidad maternal sobre el estado de saciedad del niño […] sugiere que una predisposición a no frenar el ritmo de ingesta y a terminar [el biberón] cuando el niño muestra signos de saciedad podría estar anulando la capacidad del niño de autorregular su consumo”. Además, señalan los autores de estudio que, “la sobrealimentación es más probable cuando los niños sólo toman biberón, ya que la actitud de la madre puede deberse más al signo visual de un recipiente sin terminar que a las señales de saciedad de su hijo”.

Una vez mas, es importante recordar que solo mueren de hambre los bebés y niños de los países del tercer mundo, porque no tienen que comer. El resto de los niños, se alimentan exactamente igual que los adultos: cuando tienen ganas, es decir, hambre.
La función de los padres debería limitarse a establecer una serie de normas básicas a la hora de comer, y el disponer de alimentos que cubran las necesidades nutritivas de sus hijos.

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QUE HACER ANTE LOS PROBLEMAS DE CANTIDAD INGERIDA

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En el caso de que se trate de preocupaciones respecto a la poca ingesta, hay que tener en cuenta que si la conclusión es que el niño se encuentra perfectamente bien de salud, los padres solo deben de marcar la normas de relación en el momento de la comida. Su función es que el niño disponga de alimentos en condiciones adecuadas de salubridad, y con un cierto equilibrio a nivel dietético. Con marcar las normas de relación en el momento de la comida, me refiero a explicar claramente que cosas van a ocurrir y que cosas no.
Por ejemplo: “no a va ocurrir que estés una hora sentado a la mesa, cuando consideremos que ya has tenido tiempo para comer, entonces te retiraremos la comida de la mesa y tendrás que levantarte. Bajo ningún concepto haremos otra comida alternativa a la que se te presenta, puedes decidir no comerte lo que hay y tendrás que esperar a la siguiente comida. No comerás solamente el postre, primero debes de comer la comida principal, en la cantidad que tu quieras. No voy a insistirte para que comas, ni voy a hablar de comida ni del hecho de comer mientras estés sentado a la mesa. En el caso de que molestes o provoques un altercado durante la comida te retiraré el plato y tendrás que irte del comedor.”
Con estas sencillas normal, conseguiremos que el niño tenga un referente claro de cuales son los límites, y no convertiremos la comida o el hecho de comer, en una situación utilizable para conseguir fines (conseguir atención, control y/o poder) que vayan mas allá del hecho de alimentarse. Es sanísimo a todos los niveles que el niño aprenda lo que ocurre cuando se niega a comer por la razón que sea. Su cuerpo aprenderá a “leer” la sensaciones internas que el hambre provoca, y con toda probabilidad no lo confunda con otras sensaciones internas que pueden provocar sensaciones similares (sentirse “vacío” pero respecto a la vida misma, provoca que algunas personas confundan esa sensación con la de hambre, y coman de forma desmedida).
En el caso en que consideremos que la ingesta es excesiva, en este caso es aún mas importante consultar al médico, ya que si va acompañada por un exceso de ingesta de líquidos (polidipsia) y consecuentemente de un aumento de la necesitad de orinar (poliuria), tendría que descartarse la posibilidad de una diabetes mellitus.
En caso de haberlo descartado, y si es evidente que el niño tiene un sobrepeso importante (consultarlo también con su pediatra), el problema una vez más es el de marcar unos límites, tendiendo en cuenta las recomendaciones que realicé en el punto anterior. En este caso, lo mas importante es impedir las visitas a la cocina, y estructurar un horario claro de comidas, además de aplicar también los puntos del anterior apartado.