Que cosas tienen los mayores….

EL MIEDO

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Muchas, muchísimas veces, el miedo provoca el que los padres no hagamos lo que es obvio que tenemos que hacer. El miedo a dañar a lo que mas queremos, el miedo a que sufran nuestros hijos. El miedo nos impide ver que son personas y precisamente por eso, buscan su propio bien, su propio interés, con la información de que disponen, sin entender que ganando algunas batallas acaban perdiendo la guerra, sin entender que ganar en algunas ocasiones, en realidad es perder.
El miedo de los padres, hace que las decisiones que se tienen que tomar en ocasiones se tomen a medias, con lo cual, a nivel educativo, ya no son efectivas.
Sobre el miedo y las decisiones, me acuerdo de una anécdota muy ilustrativa que le ocurrió a un médico hace unos setenta años, en la Isla de La Palma, y que me contó mi abuela. Este médico, por aquel entonces joven, trabajaba en un pueblo de la isla, y tuvo que asistir a una parturienta, requerido por la partera del pueblo. La placenta no había salido del útero de la mujer y la partera no sabía como solucionar el problema. El médico acudió sabiendo que había que quitarla de ahí, o la mujer moriría pasado no mucho tiempo. Pensó en que lo adecuado era tirar con fuerza del cordón umbilical. Y aquí apareció el miedo y la duda: “¿y si le desprendo algo y provoco una hemorragia?¿y si se suelta el cordón y se queda dentro la placenta?, y si…..”. El caso es que ante tantas dudas, decide avisar a otro médico de un pueblo cercano, que contaba con mas años y experiencia que él. El otro médico accede a ayudar y recorre a lomos de un burro el camino entre los dos pueblos. Cuando llega, sin pensarlo demasiado, coge el cordón umbilical, le da una vuelta alrededor de la mano, y da un fuerte tirón que hace salir a la placenta. El otro médico se alegra y le dice “bueno, eso es lo que yo pensé hacer, pero me dio miedo de que muriera la paciente por….”. “Si, ya”, interrumpe el médico mas experimentado “y en lo que estás sin hacer nada, la paciente se muere igualmente. Mire, usted es el médico, así que tiene toda la información para tomar la mejor decisión. Una vez crea que sabe lo que hay que hacer, hágalo con toda su energía y determinación, o igualmente su paciente sufrirá las consecuencias de su no hacer“.
Les dejo con una viñeta que conseguí en el blog de Juan e Idoya, que pueden visitar, pinchando en psicología, psicoterapia y…otras locuras. Es muy ilustrativa sobre el problema que supone ser padres.

DEJEMOS A LOS NIÑOS EN PAZ

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Está mal (lo sé) este título para una entrada de un blog de psicología infantil, lo sé. Pero es lo que se me ocurre cuando veo de que manera los adultos, tratando de llevar al extremo su papel (de buenos padres/madres, de protectores, de sustentadores, de “diocesillos”…) se meten en las cosas de los niños y las estropean, las manchan y las ensucian.
Estaba el otro día con mis hijos almorzando y viendo los informativos (si, si en mi casa se ve la tv mientras se come, y a la vez se habla, y hasta a lo mejor a veces comemos unos a unas horas y otros a otras, pregúnteles a mis hijos si eso le genera algún trauma….., y si, se ven los informativos, porque yo quiero, y ellos lo respetan, no les queda mas remedio, la tv es nuestra, igual que la casa). Decía, que estaba viendo los informativos, y pusieron la noticia de que en Gran Bretaña, habían prohibido un anuncio de no se que producto por las actitudes excesivamente sensuales y/o sexuales, que se podían apreciar en los animalitos de dibujo animado que promocionaban el producto, ya que podían “confundir” a los niños. Una asociación de padres había obligado a suspender la emisión del anuncio en el país, aduciendo la mencionada confusión.
Mientras la presentadora de los informativos explicaba la noticia, ponían el anuncio. Fue realmente chistoso ver las caras de confusión de mis hijos (la mayor tiene doce años). Me miraban sin entender que problema había en el anuncio, que por tratarse de dibujos animados, les gustó mucho. No entendían como un hipopótamo, o una jirafa bailando en bañador, podían confundirles o dañarles. Al preguntarme por el problema que había en el anuncio, solo me quedó poner la misma cara que ellos, y contenerme para no decir que “es que en Gran Bretaña hay mucho gilipollas”. En cualquier caso en EEUU posiblemente también, ya que en la misma línea, Barrio Sésamo se considera ahora como un programa para adultos, ya que eso de que un adulto invite a un niño a tomar leche con galletas en casa, se parece mucho a la pederastia. El monstruo de las galletas ahora es el monstruo de las zanahorias.
Mas allá de mi forma excesiva, en ocasiones, de expresar mi parecer, lo cierto es que proyectamos continuamente nuestra visión de las cosas sobre la realidad infantil, hasta el punto de que me parece atisbar, que en gran medida, muchos de los problemas que presentan los críos que veo, son en realidad una fusión de cuestiones que tienen que ver con los padres, que confunden sus emociones, pensamientos y necesidades con las de sus hijos. Ahora bien, también he de decir, que pocas cosas son tan agradecidas como trabajar con los padres, ya que casi siempre están dispuestos a hacer lo que haya que hacer en bien de sus hijos, aunque eso implique el reconocer que solo hacen lo que pueden (y eso no es poco).